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Comer en familia previene adicciones en jóvenes

Comer en familia previene adicciones en jóvenes

Las cenas y demás comidas familiares pueden reducir el riesgo de que los adolescentes caigan en adicciones por las drogas, el alcohol o el cigarrillo.

Así lo señala un estudio del Centro Nacional sobre Adicciones y Abuso de Drogas (CASA, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

De acuerdo con los resultados, los jóvenes que no tienen comidas frecuentes con su familia (menos de tres veces a la semana) tienen cuatro veces más probabilidades de fumar tabaco, comparados con aquellos que tienen cenas familiares cinco o siete veces a la semana.

Así mismo, la probabilidad de que los adolescentes hayan consumido alcohol o probado marihuana es del doble para aquellos que no tienen comidas frecuentes con sus padres, frente a los que sí las tienen.

Un dato preocupante es que los jóvenes que tuvieron menos de tres comidas familiares semanales estuvieron más inclinados a responder que tendrían acceso inmediato a marihuana, alcohol y drogas medicadas sin prescripción.

Algunos, incluso, aceptaron que podrían conseguir estas sustancias en una hora o menos.

Si se comparan los adolescentes que tienen cinco a siete comidas familiares con aquellos que tienen menos de tres semanales, los del último grupo fueron cuatro veces más propensos a aceptar la posibilidad de consumir drogas en el futuro.

Tienen menos amigos adictos

Otro hallazgo importante es que los jóvenes que participan en cenas familiares regularmente tienen menos probabilidad de tener amigos que ingieren alcohol, o que consumen marihuana o drogas medicadas sin prescripción.

El estudio también permitió establecer que para los adolescentes la mejor parte de las comidas, además de los alimentos, es que pueden compartir, hablar, hacer bromas y estar junto a los miembros de su familia.

Una de las conclusiones de la investigación es que las familias que comen juntas no solo pasan más tiempo en la mesa, sino que comparten más tiempo en general. De igual forma, a medida que aumenta la calidad de las relaciones de los adolescentes con sus padres, disminuye la probabilidad de consumir tabaco, alcohol y marihuana.

Tiempo de calidad

Aunque muchos padres no comparten las comidas con sus hijos porque llegan tarde a la casa tras una dura jornada laboral, expertos aseguran que la clave está en saber administrar el tiempo y en disponer el que se tiene con calidad.

“Así sean cinco minutos, que sean con calidad, que todo el núcleo familiar esté presente. Lo ideal es que a medida que vayamos avanzando podamos ir construyendo tiempo en mayor cantidad”, explicó Néstor Raúl Mejía, psicólogo clínico de la Fundación Universitaria Konrad Lorenz.

Según Mejía, también se deben aprovechar los desayunos y almuerzos del fin de semana, e incluso la media mañana o media tarde para compartir con los jóvenes. De igual forma, aconseja programar comidas o actividades en días que los hijos no destinen para estar con sus amigos, como por ejemplo, el lunes o el martes para empezar a ganar tiempo con ellos.